Cada mañana al despertar,
cuando el sueño abandona mi cuerpo y el letargo desaparece,
antes de abrir los ojos respiro profundamente anhelando tu olor
y recorro con la pierna toda la anchura de la cama buscando tu tibieza.
Otro día más por delante ... y entonces llega tu voz.
El gran Amor lo encuentro en los gestos cotidianos, en los pequeños gestos.
Cada mañana al despertar miro por la ventana
y en el lejano infinito podemos fundir nuestras almas.
Tu sais, ensemble.
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