Amado mío,
deseo tanto que pudieras sentir por mi lo que yo siento por ti.
Porque es tan complejo, tan sencillo,
tan único, tan infinito, tan evidente,
tan efímero, tan firme, tan leve y sutil…
que en el momento en que lo sientas
no querrás seguir viviendo un segundo más
de nuestra fértil y próspera vida alejado de mi.
¿Cómo puedes, amado mío,
seguir respirando sin mis suspiros?
¿Cómo podrás, jardinero mío,
arreglar este jardín cuyas flores musitan las penas de mi alma?
¿Y tus labios besar otros labios?
¿Cómo podrían tus manos acariciar
un cabello que no sea el que lleva engarzado
tus flores campestres de un dulce paseo de verano?
Mi cuerpo tremula tristeza y
mi boca y corazón solo se nutren de lágrimas e incomprensión.
Mi cuerpo inmóvil mira cómo te alejas seco de mi, en la madrugada,
no hay ya amaneceres que iluminen mi mirada.
...y mi suspiro desaparece en la desesperanza.
Amor, dulce Amor…
mi cuerpo no resiste caricias insulsas sin sentimientos ni esperanzas.
Resulta odioso entregarse a quien solo busca el placer del roce,
no sirvo, Amor, para no ser amada.
Negar que te amo es mentir.
Ráfagas de tu olor acarician mi hombro y te suspiro.
¿Cómo puedes seguir Amor, tomando el cuerpo de una mujer a la que no amas
y negando acariciar el de aquella que amas?
Amor mío, sería mi más profundo deseo
que un golpe fatal del destino
te arrebatase todo aquello que te ata.
Porque así,
estando desnudo podrías libremente venir a mi
y comprobar que esta que suscribe estas líneas,
verdaderamente, te ama.
1.7.14
Tres beseos
Un Beso alado que llegue a tus labios,
puro y limpio.
Un Beso líquido que refresque tus labios,
fresco y alimonado.
Un Beso carnal que excite tus manos,
y haga irresistibles tus impulsos.
Buenos días Amor, amor, amor.
puro y limpio.
Un Beso líquido que refresque tus labios,
fresco y alimonado.
Un Beso carnal que excite tus manos,
y haga irresistibles tus impulsos.
Buenos días Amor, amor, amor.
Miedo a perderte
El miedo a perderte, cuando nunca quise tenerte.
Bengalas y cirios: cualquiera de los dos quedan mudos ante la luz del Sol.
Guardar en mi corazón tu mirada enamorada, tu voz invocando al Amor,
Estoy en un espacio diferente a la triangulación de tu terrenal vida…
Pequeñas historias de amor en un solo cuerpo,
que quedaron olvidadas en tres o cuatro versos.
cuando al final de tu vida hallas un remanso de brisa fresca, dulzor y alegría,
cuando en la mitad de mi vida encuentro el que quizá sea el amor de mi vida.
Temor a recordarte como un instante efímero y olvidarte.
Amor que con su bálsamo me ayuda a prepararme
¿para un nuevo camino?
En tu mano, la clave,
en tu boca, la llave de mi alma.
Ante mi, tú.
Me amas, te amo.
Bengalas y cirios: cualquiera de los dos quedan mudos ante la luz del Sol.
Guardar en mi corazón tu mirada enamorada, tu voz invocando al Amor,
Estoy en un espacio diferente a la triangulación de tu terrenal vida…
Pequeñas historias de amor en un solo cuerpo,
que quedaron olvidadas en tres o cuatro versos.
cuando al final de tu vida hallas un remanso de brisa fresca, dulzor y alegría,
cuando en la mitad de mi vida encuentro el que quizá sea el amor de mi vida.
Temor a recordarte como un instante efímero y olvidarte.
Amor que con su bálsamo me ayuda a prepararme
¿para un nuevo camino?
En tu mano, la clave,
en tu boca, la llave de mi alma.
Ante mi, tú.
Me amas, te amo.
Esperanza de Pandora
Lo que yo daría por estar navegando ahora en tu mirada,
por mecerme en tu voz y dormirme arrezagada en tus brazos.
Lo que yo daría porque la realidad fuera otra,
besarte cada noche, entregarme a ti en cuerpo y alma.
Dormiremos sin rozarnos con las puntas de los dedos, sin mirarnos ni besarnos,
sin ser un solo cuerpo.
Pero me queda la esperanza, la bendita y Pandoriana esperanza
de que sean nuestros sueños quienes
nos liberen del sufrimiento de la separación nocturna, del vacío de besos.
Démonos cita, en el más allá...fuera de nuestros cuerpos.
Je t'aime encore… tu sais, je t'aime.
Viajar...
Viajar junto a ti a lugares recónditos y escondidos,
perdernos en los tumultos de las grandes ciudades, sin ser reconocidos.
Recorrer nuevos cielos y estrellas del sur,
paladear frutas y dulces exóticos,
y embriagarse con el universo de las especias del Gran Bazar.
Perderse en un pequeño hotel de Termal,
visitar el Polo Norte, Canadá y Argentina….
Pasear de tu brazo por la Concha, con sombrilla y vestido de encaje
(esto no es muy discreto que digamos…. pero me apetecía ponerlo)
Ir al Caribe, a San Francisco, New York,
Washington, Boston, Chicago, Tokyo, Amsterdam, Roma, Venezia, Florencia…
y por supuesto: Flâner à Paris...
perdernos en los tumultos de las grandes ciudades, sin ser reconocidos.
Recorrer nuevos cielos y estrellas del sur,
paladear frutas y dulces exóticos,
y embriagarse con el universo de las especias del Gran Bazar.
Perderse en un pequeño hotel de Termal,
visitar el Polo Norte, Canadá y Argentina….
Pasear de tu brazo por la Concha, con sombrilla y vestido de encaje
(esto no es muy discreto que digamos…. pero me apetecía ponerlo)
Ir al Caribe, a San Francisco, New York,
Washington, Boston, Chicago, Tokyo, Amsterdam, Roma, Venezia, Florencia…
y por supuesto: Flâner à Paris...
Telares
Y con la primera luz del amanecer,
abandono mis telares de sueños
con los que voy tejiendo las redes que tanto anhelas.
Y al llegar la noche,
me retiro a mis telares a tejer los hilos
que escondidos den forma a tus más recónditos deseos.
abandono mis telares de sueños
con los que voy tejiendo las redes que tanto anhelas.
Y al llegar la noche,
me retiro a mis telares a tejer los hilos
que escondidos den forma a tus más recónditos deseos.
La niebla engarzada en las copas de los árboles
Subo al coche con la dulce tibieza, aún en los labios, de nuestro último beso.
Tu mirada clavada hasta el corazón, en el que resuena el eco del amor invocado anoche cuando pronunciabas mi nombre.
La soledad en la circulación me permite deleitarme con el paisaje amaneciente de los montes que guardan nieblas engarzadas en las copas de los árboles.
El mar lloró anoche gotas de nácar en nuestra ventana, desolado y vencido porque no pudo participar ni abortar la eclosión de nuestra secreta pasión a pesar de su fuerza y de sus amenazas atormentadas.
Llego a casa y toco la punta de tus dedos al deshacer la lazada que hace apenas unos instantes me has hecho. Escalofríos del placer evocado me recorren el cuerpo cuando te escribo estas líneas.
Me entrego a Morfeo con la ilusión de que algún día volveré a despertar en tu regazo.
Beso
Tu mirada clavada hasta el corazón, en el que resuena el eco del amor invocado anoche cuando pronunciabas mi nombre.
La soledad en la circulación me permite deleitarme con el paisaje amaneciente de los montes que guardan nieblas engarzadas en las copas de los árboles.
El mar lloró anoche gotas de nácar en nuestra ventana, desolado y vencido porque no pudo participar ni abortar la eclosión de nuestra secreta pasión a pesar de su fuerza y de sus amenazas atormentadas.
Llego a casa y toco la punta de tus dedos al deshacer la lazada que hace apenas unos instantes me has hecho. Escalofríos del placer evocado me recorren el cuerpo cuando te escribo estas líneas.
Me entrego a Morfeo con la ilusión de que algún día volveré a despertar en tu regazo.
Beso
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Y como una dulce brisa que cosquillea mis pestañas, brillan mis ojos y mi boca sonríe el néctar del recuerdo que alimenta mi esperanza. ...